Estos son los beneficios de la vitamina C


Las vitaminas son importantes, eso lo sabemos. Hay diversos tipos ya que cada una de ellas tiene propiedades y beneficios diferentes. Sin embargo esta vez nos referiremos a solo una de ellas, la vitamina C, especialmente sus beneficios.

Esta vitamina en particular es un gran antioxidante, ayudando a nuestro cuerpo a reducir el desgaste que genera los demás productos que consumimos. Hay diversas fuentes de vitamina C, especialmente la frutas cítricas y muchas verduras.

¿Sabías que mejora nuestra visión?


La vitamina C ayuda al tejido conectivo, del mismo modo forma y mantiene el colágeno que se encuentra en nuestros ojos, específicamente en la cornea.

No solo colabora en la salud y cuidado de los huesos y la piel, mejora el rendimiento de los vasos sanguíneos, incluidos los que se encuentran en la retina. Se sugiere que el consumo constante de vitamina C sirve como prevención de adquirir enfermedades como cataratas y degeneración macular, factores que conllevan a la pérdida de visión.

Nos protege del escorbuto


El escorbuto es una enfermad que se asocia con la deficiencia de vitamina C. Tal enfermad provoca debilidad muscular, inflamación, riesgo de padecer anemia e incluso depresión.

Ayudan a nuestro cerebro


No solo el fósforo es útil en este caso, la vitamina C también lo es. El cerebro es el órgano que más retiene esta vitamina y lo hace por necesidad. Entre sus ventajas se puede mencionar la mejora en la neurotransmisión, formación de nuevos vasos sanguíneos y depuración que cualquier reacción perjudicial. Ademas ayuda al desarrollo de las neuronas.

Gracias al mejoramiento o cuidado de funciones neurotransmisoras, consumir buenas dosis de vitamina C mejoran nuestras habilidades cognitivas, y así, prevenir el riesgo de Alzheimer.

Atención hipertensos


La hipertensión es un asesino silencioso, es decir, no produce síntomas y no nos enteramos hasta que es demasiado tarde. Entre los beneficios de la vitamina C se encuentra su capacidad para reducir la presión arterial, así que es una buena forma de controlarla o prevenirla.

En relación a esto, es capaz también de regular el flujo sanguíneo, ante cualquier tipo de alteración causada por algún patógeno.


No llegan solas


En el fantástico reino animal, la mayoría de estos son capaces de producir vitamina C de forma natural. Nosotros los humanos no hemos evolucionado lo suficiente y somos incapaces de producirla, por ello debemos obtenerla de diversos alimentos.

Cuando pensamos en vitamina C automáticamente pensamos en naranjas. Esto es totalmente cierto, sin embargo no es la única fuente, de hecho tampoco es la mejor. Los pimientos rojos (dulces) contienen tres veces más que una naranja.

Otras fuentes de esta vitamina, aparte de las frutas cítricas y pimientos, son las papas, tomates y todo vegetal de hoja verde, con mención especial al brócoli.

Es soluble en agua, por lo tanto no se considera riesgoso consumirla en altas dosis porque el exceso de vitamina C la podemos excretar en la orina. Sin embargo, en cantidades exageradas puede provocar cálculos renales. Mucho de algo no es bueno.