Bypass Frente A La Inserción De Un Stent En La Arteria



En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine del 26 de Mayo de 2005, en el que han participado miembros de destacadas instituciones hospitalarias de la costa este de los EE.UU., se presentan los resultados de comparar la supervivencia a largo plazo de dos métodos de tratamiento ampliamente utilizados en la actualidad para el tratamiento de la obstrucción de las arterias coronarias

  1. La colocación (mediante cirugía "a corazón abierto") de un segmento venoso (extraído de la vena safena de la pierna) o arterial (utilizando la arteria mamaria interna, rama de la arteria subclavia), a modo de desviación (conocida universalmente con la expresión inglesa "bypass"), que permita que la corriente sanguínea, detenida o dificultada en su paso por la estrechez de una arteria coronaria, pase más allá de la obstrucción e irrigue el área que le corresponde en el músculo cardíaco.
  2. La colocación (mediante penetración en la luz del sistema arterial puncionando la piel -vía percutánea-) de un dispositivo conocido con la palabra inglesa "stent", que consiste en un pequeño cilindro autoexpandible, con paredes de malla de acero inoxidable, que al expandirse abre, y mantiene abierto, el segmento estrechado de la arteria coronaria, con lo que se restablece el flujo coronario.


Los autores han utilizado los registros cardíacos de Nueva York e identificado 37.212 pacientes con enfermedad coronaria que afectaba a varias arterias y que fueron tratados mediante colocación de uno o varios bypass, y 22.102 pacientes, también con enfermedad coronaria que afectaba a varias arterias, y que fueron tratados mediante colocación percutánea de stents en las arterias obstruidas, desde Enero de 1997 a Diciembre del año 2000.

Población de pacientes y la tasa de mortalidad


En toda esta población de pacientes se determinaron las tasas de mortalidad y las posteriores intervenciones de revascularización que fueron necesarias dentro de los tres años siguientes a la primera intervención. Después de los ajustes estadísticos apropiados, los resultados han sido que la supervivencia a largo plazo fue más elevada entre los pacientes que fueron tratados quirúrgicamente mediante la colocación de los necesarios bypass que entre los que se colocaron stents en las arterias obstruidas.

Del mismo modo, la necesidad de proceder, dentro de los 3 años siguientes a la primera intervención, a realizar otras intervenciones de revascularización, por reaparición de la obstrucción arterial coronaria, fue mayor en el grupo tratado con stents que en el grupo con bypass.

La conclusión final de los autores es que para los pacientes con 2 o más arterias coronarias obstruidas, el tratamiento mediante la técnica quirúrgica del bypass se asocia con una mayor supervivencia a largo plazo que la colocación de stents.